sábado, 3 de julio de 2010

Fin de Curso 2009/2010 Chinchon

LEMA: "SOLO ES CAPAZ DE REALIZAR SUS SUEÑOS, EL QUE CUANDO LLEGA EL MOMENTO SABE ESTAR DESPIERTO"

  
Todo empieza con un regalito de fin de curso para los profes, una noche en una casa rural y una cena romántica para ellos solos en uno de los pueblos más pintorescos y de mayor personalidad de la comunidad de Madrid, Chinchón.
No se si eligieron este pueblo de la provincia de Madrid por casualidad o por la historia que tiene, que a continuación paso a relatar, un poco por encima.
Chinchón es un pueblo de la provincia de Madrid situado a unos 50 Km. de la capital, en la ruta de las Vegas, denominada así por que sus tierras 

aprovechas las vegas de regadío que proporciona el río Tajuña a su paso por estos parajes.
Chinchón perteneció al reino de Toledo. Con la conquista en 1060 por Fernando I El Magno y la reconquista posterior de Alfonso VI en 1083, el pueblo quedaría fuera del dominio musulmán y vinculado al Concejo de Segovia.





Aunque la transformación más importante se produciría en 1480 con la cesión a los Marqueses de Moya, D. Fernando Cabrera y Dª Beatriz de Bobadilla, del Señorío de Chinchón, otorgado por los Reyes Católicos en agradecimiento a los servicios prestados y la colaboración en contra de Dª Juana la Beltraneja, que luchaba por el trono de Castilla. Durante este periodo los Reyes Católicos realizaron al menos cinco visitas a Chinchón, entre los años 1494 y 1499, para saludar a sus leales servidores.
Fernando de Cabrera y Bobadilla, segundo hijo y sucesor de los marqueses, fue honrado por Carlos V en 1520 con el título de Conde. A partir de este hecho, Chinchón pasa a ser un condado.
A principios del siglo XVIII, Chinchón se convierte en uno de los escenarios más importantes del momento. Durante la Guerra de Sucesión, el pueblo fue fiel a Felipe V, recibiendo el Rey numerosas armas para ser empleadas en dicho conflicto y negándose a facilitar trigo para las tropas del Archiduque Carlos.
 El 25 de Febrero de 1706 pernocta en la casa que hoy es conocida como Casa de la Cadena. La colocación de una cadena es tradición y signo que se conserva cuando un Rey pernocta en una casa. El 3 de Agosto del mismo año, Felipe V era proclamado Rey en la Plaza Mayor de la villa.
Ocho días después, Chinchón sería expoliado y saqueado por las tropas enemigas al mando del Archiduque Carlos.
Durante la guerra de la Independencia, el 27 de Diciembre de 1808, cuatro soldados franceses mueren en Chinchón a manos de las gentes del pueblo. Fueron atados y ajusticiados en la famosa columna de la Plaza Mayor. Dos días después las tropas francesas asaltan la villa, y durante tres días de asedio, saquearon e incendiaron numerosos edificios, como la Iglesia Ntra. Sra. de Gracia con sus archivos y documentos, la iglesia del Convento de San Agustín (hoy ermita del Rosario) y el Ayuntamiento. Causan la muerte a 86 vecinos. Los que no fueron ejecutados en la villa, encontraron la muerte camino de Aranjuez, dónde estaba el cuartel de los franceses.
 Goya al pasar largas temporadas en la villa, fue testigo directo de esta masacre, reflejándolo en los Desastres de la Guerra. En el reverso original de uno de sus dibujos (Nº 37), escribió “El de Chinchón”.
Chinchón queda definitivamente enclavado en la provincia de Madrid en 1833 tras la división provincial diseñada por Javier de Burgos. Un año más tarde el pueblo es nombrado Sede del Partido Judicial de la zona sur de Madrid. En 1845 se funda en la Villa la denominada “ Sociedad de Cosecheros”. A ella pertenecían todos los vecinos que cosechaban vino, vinagre y aguardiente. La calidad de sus productos le valdría premios y distinciones, como un Único Gran Diploma de Honor, y Medalla de oro, en la Exposición Universal de París en 1889 y en 1900 respectivamente, gracias a su aguardiente de vino. Esta Sociedad ostentaba el título de “proveedor de la Real Casa” concedido por la Reina Regente María Cristina.
La producción de anís, licor de sabor dulce, es una de las tradiciones más arraigadas en Chinchón y se remonta al siglo XVII. El licor anisado se obtiene a partir de la maceración del anís verde (fruto seco), en alcohol de origen agrícola y su posterior destilación. Puede ser azucarado o no, y se consume como bebida o como ingrediente de dulces y tartas.
La constante adhesión a la Monarquía por parte de la Villa y su desarrollo agrícola, se verían recompensados en el S. XX por el Rey Alfonso XIII, el cual en 1916 concede a Chinchón el título de CIUDAD, y diez años más tarde el tratamiento de EXCELENCIA a su Ayuntamiento.


Durante La Guerra Civil, Chinchón, al igual que toda la zona sur de Madrid, queda enclavado en el bando republicano. Muy cerca, en el río Jarama se libró una de las batallas más importantes de este conflicto. Este desafortunado episodio de nuestro país, también afectó a la población de Chinchón.
El casco urbano de Chinchón fue declarado, en 1974, CONJUNTO HISTÓRICO ARTÍSTICO por el Consejo de Ministros. Gracias a este hecho se inicia el apogeo del sector hostelero y turístico, que hace de Chinchón uno de los destinos más conocidos, tanto a nivel nacional como internacional.

Sus principales monumentos son:

LA PLAZA MAYOR
La Plaza Mayor de Chinchón es una clásica plaza medieval, de arquitectura popular, cuyas primeras casas con soportales y balcones se construyen en el siglo XV, quedando totalmente cerrada en el siglo XVII.
Está considerada como una de las más bellas del mundo por su armonía y proporciones. Tiene una figura irregular y una estructura sencilla, clara, ordenada y jerarquizada, formando un conjunto de construcciones de tres plantas, con galerías adinteladas y 234 balcones de madera, denominados "claros", sustentados por pies derechos con zapatas.
 En ella se encuentra la famosa columna llamada “La de los Franceses” donde fueron ajusticiados unos franceses en la guerra de la Independencia.
Han sido muy numerosas las actividades realizadas en la misma: fiestas reales, proclamaciones, corral de comedias, juegos de cañas, corridas de toros, ejecuciones, autos sacramentales, actos religiosos, políticos y militares, plató de cine como por ejemplo, en la escena taurina de la película “La vuelta al Mundo en 80 días", y el espectáculo circense en "Fabuloso mundo del circo"
La espectacular Plaza Mayor siempre ha estado unida a la fiesta de los toros, por eso el famoso torero del S. XIX FRASCUELO, celebró bastantes corridas en este singular emplazamiento. Su cariño por esta localidad nace de un hecho desafortunado. Una tarde en la que se celebraba una capea es embestido por un toro y el pueblo de Chinchón se ocupa de su salud acogiéndole en una casa del pueblo. Una vez recuperado, el torero nos recompensa con el regalo del primer tabloncillo y torea en dos ocasiones a beneficio de los más desfavorecidos. 
El actual festival a beneficio de los ancianos del Asilo de San José comenzó a realizarse en 1923 por MARCIL LALANDA. Actualmente, es Julio Aparicio hijo el que organiza nuestro famoso y más antiguo festival taurino que se realiza en España.


En chinchón los festejos taurinos se siguen celebrando en su Plaza Mayor, se mantiene como tradición y cuando hay una corrida de toros se cierra por completo la plaza, se monta un graderío, que antiguamente este era formado por carretas y los balcones de las viviendas que dan a la plaza se decoran con banderas de España, el albero es el propio de la plaza pues se mantiene todo el año, la plaza no esta solada, es de tierra.
Numerosos restaurantes y mesones llenan los soportales de la Plaza Mayor. Muchos de ellos son antiguas cuevas transformadas en bodegas.

IGLESIA NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCION
Se inicio su construcción en 1534 y se termino en 1626, tras haber estado 48 años sus obras paradas, Esto se debe a que los condes de Chinchón sólo financiarían la iglesia con tres condiciones, a saber: tener una vista privilegiada en la misa, exhibir los escudos condales en la fachada principal y que se 
enterrase a todos los condes en la iglesia (debajo del altar es donde están enterrados debido a que éste es el lugar más privilegiado de la iglesia) y hasta pasados 48 años no se pusieron de acuerdo. El III Conde de Chinchón, D. Diego Fernández de Cabrera y Bobadilla sirvió al rey Felipe II como mayordomo se encargó de la reconstrucción del Castillo de Los Condes destruido durante la guerra de las Comunidades. El conde realizó una aportación económica en 1586 para concluir la capilla mayor de la iglesia “Nuestra Sra. de la Asunción”, desplazando hasta aquí a los mejores maestros que habían trabajado en El Escorial. En 1808 las tropas francesas incendian la iglesia, que fue restaurada 20 años después, La iglesia actual es una gran reconstrucción que combina los estilos gótico, plateresco, renacentista y barroco.
 El Infante D. Luis fue un gran protector de Goya y gracias a él, Camilo, hermano de Goya fue capellán de la Iglesia Ntra. Sra. de la Asunción, (antiguamente Ntra. Sra. de la Piedad). Por ese motivo tras el incendio de la parroquia en la Guerra de la Independencia, Goya, a petición de su hermano Camilo pinta el cuadro “Nuestra Sra. de la Asunción” para paliar los destrozos sufridos en el interior de la Iglesia. Hoy en día se puede contemplar en el retablo del Altar Mayor.
Nos llama la atención que esta Iglesia no tiene torre, y no muy lejos de aquí hay una torre sin iglesia. De ahí el dicho “Chinchón tiene una torre sin iglesia y una iglesia sin torre”.

TORRE DEL RELOJ

Esta torre fue parte de la antigua iglesia parroquial de Nuestra Señora de Gracia, construida en el siglo XV. La torre fue restaurada mucho tiempo después de que los franceses destruyeran todo el conjunto (en 1808), pero no así la iglesia, por su alto grado de deterioro y por la falta de presupuesto para su total reconstrucción. que ha quedado totalmente enterrada con el tiempo.

CASTILLO DE LOS CONDES


Edificado en el siglo XVI por orden de Diego Fernández Cabrera III, conde de Chinchón. Su aspecto responde a las características propias de la arquitectura renacentista. Robusto y muy horizontal, buscaba evitar el fuego de artillería enemigo. Los muros en talud obedecen a la intención de dificultar el acceso de zapadores. El castillo fue abandonado en el siglo XVIII tras ser residencia de los condes de Chinchón durante doscientos años. La guerra de sucesión supuso el comienzo de su deterioro final ya que las tropas imperiales del marqués de la Mina lo asediaron y destruyeron. Su último uso en el siglo XX fue como fábrica de licores. 
Las visitas están restringidas pues se trata de una propiedad privada. Solo se puede visitar por fuera. La entrada, en el lateral sudeste, está formada por un arco de medio punto dentro de un marco adintelado, ambos en sillería. El puente que salva al foso es de un sólo arco y sobre él descansa la pasarela de madera levadiza. 
La puerta de acceso da a una cámara abovedada desde la cual se pasa al patio de armas. Sobre ellas se encuentra el escudo de armas de los Condes, en buen estado de conservación.
 

Y ahora paso a relataros nuestro paso por la ciudad.


Nos dirigimos para dicha localidad el día 3 de Julio de 2010. Día en que España jugaba el partido del mundial de fútbol contra Paraguay.
Con la intención de ver el partido llegamos a las 18.00h nos comentan en el restaurante la columna que a las 20.00 horas bajemos que tendremos una sorpresa, no nos imaginábamos lo que era, pero algo nos olíamos.
Estuvimos viendo la habitación de la casa rural ubicada a 20 metros de la Plaza Mayor muy cerca del restaurante del mismo nombre “La Columna”, la casa era genial con un patio interior maravilloso, y en cuyas habitaciones no faltaba de nada, salón, cocina de la época alicatada con baldosines antiguos, baño equipado en todas las habitaciones, y alguna de ellas con vistas a la calle y a la plaza.

Lo que más nos extrañó es que siendo las fechas que eran no había nadie en toda la casa, estábamos solos.
Bajamos antes de la hora señalada para dar un paseo por Chinchón, la verdad es que toda la historia de este pueblo se centra en la Plaza Mayor y alrededores, como ya he contado al principio.
Cual fue nuestra sorpresa, que vimos como iban apareciendo todos con unas camisetas negras, las cuales han quedado como camiseta oficial del grupo. 
 Tenían pensado empapelar el pueblo con una foto nuestra y nos les dio tiempo nada más que a poner algunas, una de ellas en la columna de los franceses, lo cual fue otra sorpresa.
 Ya en el patio de la casa pusimos una tele para ver el partido, nos pintamos y fuimos el centro de atención de todo el que pasaba por la calle. Celebramos la victoria de la selección española con alegría y alguna que otra cerveza.
A continuación pasamos a cenar, en el restaurante “La Columna” se portaron estupendamente con nosotros. Una cena divertida, en la cual no faltaron platos y vinos típicos de la tierra.


Con la tripa llena nos sentamos a tomar algo en la Plaza, no se si por que nos apetecía o por que estaban preparando algo, que descubriremos, por la noche,  al llegar a la habitación.



 Después de tomar algo fresquito en ese marco incomparable lleno de historia, con todos sus balcones iluminados y cuando se estaba quedando desierta, nos pusimos a caminar buscando algún sitio donde poder tomar la penúltima, nos encontramos con una discoteca en la que solo ponían música moderna, pero como estábamos solos y casi 
 llenamos la sala, convencimos al pincha para que pusiera pasodobles, merengues, rock, y demás música de baile de salón, las camareras alucinaban con lo que estaban viendo. Allí estuvimos hasta las 3.00 h. de la mañana que empezaron a venir los jóvenes del otro ambiente.
 Para nosotros había llegado la hora de irnos a dormir, como siempre, unos a dormir y otros no. Unos tocaron la campana y otros no, el que mas la toco fue el cura del pueblo que cada cuarto de hora repicaba el reloj de la torre.
Al llegar a la habitación nos llevamos otra grata sorpresa, (Fue el viaje de las sorpresas) la habitación no parecía la misma que dejamos por la tarde. La decoración de la habitación seguro que corrió a cargo de nuestra diseñadora de interiores Tete.
Todo lleno de globos y mensajes con forma de corazón, también nos hicieron la petaca, que no nos percatamos de ella, y nos llenaron la cama de arroz de Pedro, muy utilizado en las comidas de Casa Chiqui. Descorchamos una botella de cava que teníamos en la habitación y brindamos todos, por todos, los que estábamos y los que faltaban.
 Por la mañana desayuno y comentar la noche pasada. Ya por la tarde un poco de Turismo y con un sol de justicia regresamos a nuestros hogares con otra experiencia imborrable en nuestra memoria y si eso ocurriera solo tenemos que volver a leer este relato para recordarlo.


MUCHAS GRACIAS A TODOS.

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