sábado, 30 de junio de 2012

Fin de Curso 2011/12 Uña (Cuenca)


LEMA: Vive el momento!!! Lo importante es lo que hacemos ahora, el pasado se fue y el futuro aun no ha llegado.



Un año más visitamos, por fin de curso, la provincia de Cuenca (José Antonio se a propuesto que la conozcamos).
Quedamos todos en la parte alta de Cuenca capital, un lugar donde es fácil aparcar gratuitamente.
http://www.youtube.com/watch?v=mvT4VUeHLS0&feature=related
Bajamos hacia la catedral atravesando la muralla de los restos del castillo del siglo XIII que dan acceso a la ciudad.
Fundado como fortaleza árabe y tomada por Alfonso VIII en el siglo XII, el Castillo de Cuenca fue cedido a la Inquisición en el siglo XVI, época a la que corresponde su última edificación, y, en 1812, las tropas francesas lo volaron en gran medida.
Se encuentra situado a caballo entre las dos hoces, en el punto de mayor estrechamiento entre ambas, y defendiendo la entrada alta de la ciudad.
Poco queda de lo que fue la inexpugnable fortaleza cristiana, quedan algunos fragmentos de lienzo de muralla junto a la entrada, un torreón, dos magníficos cubos cuadrados y un bello arco de medio punto en la Puerta de entrada, el llamado Arco de Bezudo, que fue restaurado en el siglo XVI, y conserva un escudo con toisón.

Las callejuelas estrechas y empinadas por el margen izquierdo de la calle principal (Calle de San Pedro) nos llevan al Cristo del Pasadizo, Según cuenta la leyenda, en la ventana enrejada al lado del pasadizo vivía una bella joven, Inés que estaba enamorada de Julián, un apuesto joven jornalero que iba a verla todos los días en la reja para cortejarla. En esos ratos de comunicación, sueñan con su futuro hogar y en la felicidad que mutuamente se ofrecerán. Los padres de Inés no aprobaban la relación porque Julián era de una clase social menor.
Por aquel entonces, llega a Cuenca un emisario real para hacer leva de soldados con destino a las guerras de Italia.
Julián, cansado del desprecio de la familia, no perdió la oportunidad de alistarse al ejército en las guerras de Italia, para hacerse un futuro de provecho. La noche antes de partir, la pareja se jura fidelidad en la espera ante el Cristo del Pasadizo. Ninguno de los dos pensará en otro, mientras no tenga la certeza de la muerte del amado.
En la distancia, Inés se siente sola y aburrida, aunque tenga noticias de Julián de tarde en tarde. Pretendientes no le faltan, y tras muchos meses cede a los requerimientos de Lesmes. La madre reprende la ligereza de Angustias, pero ésta prefiere un Lesmes que la “arrulla” y le hace vivir de ilusión que a un Julián lejano y sujeto a los peligros de la guerra.
Pasados dos años, Julián vuelve cargado de laureles y con un buen porvenir. No le comunica nada a Inés para que así la sorpresa de verlo otra vez bajo la reja sea aún mayor. Por la noche y a la hora de costumbre, acude a la cita en la reja; juntos darán gracias al Cristo del pasadizo por haberle devuelto sano y salvo y con porvenir esperanzador. Al llegar al lugar de encuentro de la pareja se encuentra con Lesmes. Llevado por la ira, Julián se lanza espada en mano contra el usurpador, que valiéndose de malas mañas lleva a Julián hasta un escalón del final del pasadizo, por lo que este cae y es atravesado por la espada de Lesmes.
Inés, desesperada por lo que ocurre, pide ayuda, y acude la ronda. Lesmes se ve acorralado e intenta huir, saltando al camino que pasa por debajo, pero con tan mala fortuna que al caer se desnuca. Tras la desgracia, Inés se siente culpable y se recluye en el convento de Las Petras.
Una historia trágica que puedes leer en un panel justo al lado del pasadizo.

Continuamos bajando y a los pocos metros desembocamos en la Plaza Mayor, donde está el Ayuntamiento y la Catedral, El Ayuntamiento, el edificio actual es del siglo XVIII y fue proyectado por Jaime Bort en 1733, y finalizado en 1762, según la inscripción de su fachada. El problema que se le planteó al genial arquitecto fue el de poder cerrar la Plaza Mayor manteniendo su accesibilidad, solución que dio con la incorporación de los tres arcos en el cuerpo inferior.
Cuenta con tres cuerpos, dos de los cuales se levantan sobre la triple arcada, de medio punto, y está rematado con un friso partido por un escudo con leyenda y mono coronado.
Cuenta con dos fachadas, más decorada la que da a la Plaza Mayor, y más sencilla la de la anteplaza.
La Catedral, es uno de los grandes templos góticos de Castilla. Se levanta sobre lo que fue una antigua mezquita. La ciudad de Cuenca fue conquistada por Alfonso VIII el 21 de Septiembre del año 1177 y según cuentan las crónicas de la época éste monarca decidió inmediatamente edificar un templo cristiano terminando su construcción pocos años más tarde.
 
Esta Catedral es un ejemplar único en España de gótico normando. De ahí su parecido con Notre Dame. 
En este enlace puedes ver un poco de su historia y como es por dentro.

Sobre la Catedral de Cuenca hay varias leyendas una de ellas cuenta que Constanza de Aragón, hija de Alfonso de Aragón y reina viuda de Hungría, tuvo muy mala salud desde los 14 años.
Devota de San Julián, desahuciada por sus médicos, quedó sumida en un profundo sueño cuando se encomendaba a Dios pidiéndole que le sanase. En este sueño tuvo la visión de San Julián revestido de pontifical, quién le aseguro que curaría de sus dolencias si enviaba a la Catedral de Cuenca a recoger una de las cestillas que había dejado allí (la cesta es uno de los símbolos del Grial), y que una vez en sus manos sanaría de inmediato.
Recobrada de esta manera su salud, pudo casarse por fin con su prometido, el rey de Sicilia Federico, electo emperador de Alemania en 1210 y coronado por el papa Honorio III en 1220. La emperatriz Constanza falleció ese mismo año, por esta razón es altamente probable que la ampliación de la Catedral fuera patrocinada por el propio Federico II a partir de esa fecha.

Otra leyenda referente a Catedral es la hipótesis que la relaciona con una de las profecías de Michael Nostradamus (1503-1566), médico y astrólogo francés de ascendencia hebrea, que alcanzó gran fama y prestigio después de que alguna de sus profecías se hubieran cumplido y que relaciona la Catedral de Cuenca, tal y como recoge Rodrigo de la Luz en su obra: “El misterio de la Catedral de Cuenca”, con el templo de Nostradamus, donde se guarda el tesoro, que lo identifica con la promesa Apocalíptica de la salvación, en el que se producirá la salvación física de la sangre humana en el cataclismo final.
Nostradamus predice que los que se refugien en él durante el Cataclismo, recibirán menos daño que las rocas que lo rodean.

Cuando llegamos ya había cerrado sus puertas, no pudimos verla por dentro, pero si nos hicimos una foto en sus escalinatas, justo delante de donde dicen hay un espíritu, en el enlace siguiente puedes verlo.
http://www.youtube.com/watch?v=zzW5o_LuTvM&feature=related

Tal vez este espíritu sea el que empujaba, a las zanjas, a los árabes en la construcción de la catedral.
Esta catedral está llena de misterios y leyendas, en la capilla de Santa Bárbara, nos encontramos claramente visible uno de los pocos OVNIS plasmados en el arte religioso español. Este es uno de los muchísimos que alberga.

Muy cerca de la catedral, hacia la parte trasera, visitamos las Casas Colgadas y el Puente de San Pablo. Una maravilla del siglo XIV.
Como es natural, en estos componentes cuando escuchan música se les activan las neuronas, al llegar a sus oídos una suave melodía de guitarra alguno de ellos se arranco por bulerías, "Que Raro".

Regresamos a la Plaza de la catedral y cogemos la calle Ronda del Júcar y calle Pilares, que nos lleva a la Bajada de las Angustias. Una empinada bajada en zig-zas con un precioso empedrado, que nos lleva hasta la entrada al Convento de las Angustias, donde una cruz restaurada junto a la puerta de entrada nos indica la siguiente leyenda, La Leyenda del Convertido, un joven mozo se enamoró de una bella dama, la más linda que jamás habían visto en la ciudad, pero la cual escondía un secreto.
Vivía por estas calles un hermoso muchacho, hijo del oidor de la villa. El vello zagal, en edad de efectuar sus correrías, no dejaba una sin probar, y así tomó fama de mentiroso, pendenciero y, además, bravucón. A nada de ello podían dar crédito sus familiares, pues el honorable cargo que desempeñaba el padre era, sin duda signo de buena estirpe y descendencia.
Pero de cómo fueron las cosas en aquella época nadie lo sabe, el caso es que el muchacho corría una tras otra a todas las doncellas casaderas del lugar y, luego de cotejarlas y conseguir sus propósitos placenteros, las dejaba plantadas, sin más.
Pero un día, conoció a una dama bellísima y seductora, además era forastera y recién llegada a la ciudad. Cuando paseaba por las calles, las mujeres bajaban sus miradas y de reojo miraban qué hombre era el primero en lanzarle una sonrisa, pues la chica dejaba a todo el mundo con la boca abierta por su belleza e irresistible impulso.
Los jóvenes salían a su encuentro para simplemente saludarla e intercambiar un buenos días o buenas tardes, cosa que siempre hacía simpática y risueña. Hasta que un día, nuestro apuesto galán decidió lanzarse y presentarse. La hermosa mujer lo correspondió y le dijo que se llamaba Diana.
Contento y presuntuoso, se fue con el resto de sus amigos para vacilar ante ellos de que ya sabía su nombre.
Diana, que tonta no era, también se percato de la belleza del chaval, al que con el tiempo fue conociendo mejor, pero viendo sus claras intenciones, le daba largas y largas.
El muchacho cambió, se quedo prendado de Diana, estaba totalmente obcecado con ella y con hacerla suya, algo que ella ponía muy difícil.
Una mañana, en vísperas de Todos los Santos, Diana le hizo llegar una misiva que el joven leyó sorprendido y de buen agrado: "Te espero en la puerta de las Angustias. Seré tuya en la Noche de los Difuntos".
Por fin el muchacho iba a conseguirla. Se puso sus mejores galas y salió a conquistar a esa dama que tan loco lo volvía.
Pero esa noche se fraguó una tormenta. Los truenos retumbaban y el cielo se iluminaba como si de fuego se tratase. Él debía estar a la hora prevista en el lugar donde Diana lo había citado. Y allí, raudo y veloz, cruzó las cuatro calles que lo separaban de la puerta de las Angustias y vio a la bella doncella, ataviada con ropas que parecían de princesa.
Muy cerca de allí en la bajada a las Angustias en un recoveco el muchacho se abalanzó sobre ella, que le respondió con unos besos tan dulces y tiernos que el muchacho, loco de desesperación, fue intensificando sus caricias has que sus manos comenzaron a levantar su falda.
Los truenos caían y los relámpagos iluminaban los arboles dejando intuir sobras diablescas, pero los dos jóvenes estaban inmersos en tal pasión que no se percataron ni de la tormenta.
Ella, incluso levantaba su falda más aprisa son el fin de que el muchacho consiguiera su propósito. Cuando descubrió sus preciosas y blancas piernas, vio que llevaba unos botines altos. El muchacho fue quitándole el derecho y de repente cayó un rayo que iluminó de pleno la pierna de Diana, que resultó no ser un pie, sino una pezuña, y su pierna la de un macho cabrío.
Aterrorizado, el joven tiró el zapato y salió corriendo dando gritos de terror. A su vez Diana, que era el mismísimo diablo, lanzaba carcajadas que resonaban en todo el entorno.
El joven huyó despavorido, abrazándose a la cruz y grabando su huella en la misma, al tiempo que el diabólico ser hacía lo propio con su garra para después alejarse del sagrado objeto.

Otra leyenda hace referencia al convento de las Angustias.
El Rey Carlos III en el siglo XVIII decidió cerrar todos los monasterios de los Jesuitas.
Por ello el convento de las Angustias fue clausurado. Todos los monjes y enseres salieron del modesto convento para ser sellado.
Al poco tiempo los ciudadanos de Cuenca notaron que sonaban las campanas dentro del palacio, y más aún, se podían notar ruidos extraños y sonidos de órgano.
Las autoridades se decidieron a entrar para resolver esta misteriosa historia, y allí dentro encontraron, al monje más viejo de los Jesuitas. Estaba muy enfermo y casi muerto de hambre, comía solo los frutos que quedaban en la pequeña huerta que tenían en la parte trasera.
El pobre hombre murió al día siguiente de su liberación.

La subida se hace más angustiosa que la bajada. Cogemos la calle Ronda del Júcar, las vistas son maravillosas, la montaña más que verla, ella es la que nos mira.

Después de un pequeño refrigerio cogemos los coches y nos vamos a comer.

 
Llegamos a Uña sobre las 5 de la tarde, el hotel Castillo de Uña tiene un entorno magnifico. Lo preside una laguna espectacular, donde las luces el agua y la vegetación hacen que el ambiente de tranquilidad se pueda respirar. "Tranquilidad hasta que llegamos nosotros".
Después de ponernos los artilugios de baño y una caminata de unos 3/4 Km. con un recorrido sin mucha dificultad, llegamos a una poza de agua apta para el baño, eso si, para unos pocos, porque el agua estaba más que fría. Solo los más valientes, o más atrevidos, probaron en sus carnes la suave caricia del agua cristalina que fluía rio abajo.
Deshicimos el camino hecho y nos preparamos para la cena, una cena con productos típicos de la zona y regada con vinos de la tierra. Estuvo, como todas, genial. Además de la grata compañía de la incorporación a la velada de nuestra queridísima Isa, que a pesar de su estado de salud delicadillo, no quiso perderse este evento.
Pero lo bueno vino después. Este año como novedad debíamos bajar al baile disfrazados.
Las sorpresas y las risas estuvieron garantizadas, hasta los lugareños, que estaban en el bar donde teníamos paso obligado, se quedaban asombrados de lo que estaban viendo.
El premio por unanimidad se lo llevo Chiki con su disfraz de Drag Nocturno, lleno de simpatía, color, caracterización, maquillaje y puesta en escena. Sin contar el de fotografía, banda sonora y efectos especiales. Le siguieron muy de cerca varios concursantes como una pareja de hawaianos, otra pareja de pompas de jabón y otra de gitanos zíngaros que nos deleitaron con una queimada estupenda. La verdad es que todos estuvieron geniales.
Como todos los años no falto el buen humor, la música, la Marlen y la campana, que no sonó tanto como otras veces, yo lo achaco a que estaban tan atareados que nos les dio tiempo de salir a tocarla.
Fue una velada inolvidable, un grato recuerdo que tenemos grabado en nuestras mentes.

La mañana siguiente, durante el desayuno, aun seguían las risas que provocaron el espectáculo de la noche anterior.
Abandonamos Uña y nos dirigimos a Las Majadas, villa enclavada en la sierra del mismo nombre y en cuyo municipio se encuentran hacia el norte, las mayores alturas de las sierras de Cuenca, constituye uno de los rincones más bellos de la geografía conquense.
https://www.youtube.com/watch?v=w3mzM9edQjc
A un kilómetro del pueblo se encuentra el paraje natural llamado Los Callejones, una formación geológica formada por la erosión diferencial de la roca caliza, en las que el aire y el agua han ido modelando caprichosas figuras que asemejan: puentes, arcos, pasillos, pobladores de piedra, puertas, plazas, monolitos... en una palabra una especie de ciudad encantada en medio de la sierra conquense.
En este misterioso paraje se rodaron escenas de la pelicula Conan el Barbaro, interpetrada por Arnold Schwarzenegger.
El paisaje geológico de Los Callejones responde al modelo conocido como lapiaz, es decir, un terreno de roca caliza agrietada, que ha sido atacada durante millones de años por la acción erosiva del agua, el hielo y el viento. Después de entrar en el primer callejón, que aparece flanqueado por varias rocas que recuerdan setas, árboles gigantescos y otras sugerentes figuras, hay que andar unos metros por una vereda que serpentea entre los estrechos pasadizos rocosos. Allí, el sendero asciende suavemente hasta una pequeña atalaya en la que es fácil elegir el recorrido más adecuado. Desde ella se puede contemplar en toda su extensión el complicado relieve de arcos, callejones, salas, gargantas, cuevas, y piedras con las formas más fantásticas.
También la vegetación es un elemento importante en este paisaje. Los abundantes ejemplares de pino negral o laricio están acompañados por sabinas, enebros, tilos, majuelos, arces, y un espeso matorral de boj, aulagas y romero.
En primavera el suelo de Los Callejones se cubre de muchas flores, algunas endémicas, entre las que destacan un buen número de bellísimas orquídeas. Se continúa la marcha por debajo de dos arcos naturales, abiertos en la roca. Enseguida se llega a una especie de anfiteatro que, debido a los agentes erosivos, presenta curiosas formas, a las que la imaginación de cada uno puede asignar distintos parecidos.
Ciervos, gamos y jabalíes, entre los grandes mamíferos, y águilas reales y culebreras, azores y gavilanes, entre las rapaces, son los representantes más sobresalientes de la fauna que habita Los Callejones de Las Majadas. A cada paso, el caminante descubre nuevos rincones de inusitada belleza que le harán difícil dar por terminado el paseo por este aislado rincón de la Serranía de Cuenca.
Después de la pasar la mañana caminando por este enclave, toca reponer fuerzas en un restaurante de la zona y seguir degustando los productos típicos del lugar.

Terminamos nuestra excursión regresando a nuestros orígenes, no sin antes recibir otra alegría inmensa, no podíamos terminar esta experiencia sin un gran final o mejor dicho una gran final, la que nos ofreció la Selección Española de Futbol en la Eurocopa. Terminamos, y ahora si, todos reunidos en un Bar viendo y disfrutando de este/a Gran final.

Como siempre, nuestro agradecimiento a todos los que hacéis posible que estos recuerdos perduren imborrables en nuestra memoria.

El año que viene más.

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